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Semana 18
Éxodo 1:6-12
6 Murieron José, todos sus hermanos y toda aquella generación. 7 Pero los hijos de Israel fructificaron y se multiplicaron, llegaron a ser numerosos y fuertes en extremo, y se llenó de ellos la tierra.
8 Entretanto, se levantó sobre Egipto un nuevo rey que no conocía a José, y dijo a su pueblo: 9 «Mirad, el pueblo de los hijos de Israel es más numeroso y fuerte que nosotros. 10 Ahora, pues, seamos sabios para con él, para que no se multiplique y acontezca que, en caso de guerra, él también se una a nuestros enemigos para pelear contra nosotros, y se vaya de esta tierra».
12 Pero cuanto más los oprimían, tanto más se multiplicaban y crecían, de manera que los egipcios temían a los hijos de Israel.
Los judíos nunca han subestimado la condición desesperante en la que se encontraban en Egipto. Desde entonces perciben a Dios como aquel que los rescató.
¿En qué forma necesitamos experimentar a Dios como alguien que viene a nuestro rescate, ya sea en lo personal, como iglesia o como sociedad en general?
¿Hasta qué punto es verdad que cuanto más reconocemos nuestra necesidad de liberación tanto vamos a depender del poder de Dios para liberarnos? ¿Cómo brindaría estímulo a aquellos que han llegado a sentir que su situación es tan terrible que ni siquiera Dios podría liberarlos?
Ore por personas que conoce, y que necesitan que Dios las rescate.
